Con Diócesis de Sicuani, hemos celebrado con profunda gratitud la Santa Misa de acción de gracias por los diez años de acompañamiento espiritual de las queridas Madres Trinitarias, quienes, desde su vida de clausura, han sostenido silenciosamente la misión de nuestra Iglesia particular.
Durante esta década, su oración constante, su entrega escondida y su amor fiel han sido un verdadero tesoro para nuestra diócesis. Aunque su vida se desarrolla en el silencio del claustro, sus frutos han llegado a cada rincón de nuestra Iglesia, fortaleciendo vocaciones, familias y comunidades enteras.
Hoy también las despedimos, pues parten hacia una nueva misión. Lo hacemos con el corazón agradecido y confiado, sabiendo que el Señor, a quien han consagrado su vida, seguirá obrando a través de ellas dondequiera que vayan.
Encomendamos su camino a la Santísima Trinidad y a la Virgen María, pidiendo que las acompañen siempre y que su testimonio continúe siendo luz para la Iglesia.
¡Gracias, queridas Madres Trinitarias, por estos diez años de amor y oración!
Su huella permanece viva en nuestra Diócesis de Sicuani.
